Nuestra historia
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Nuestra historia *
Mi nombre es Nacho Burgoa. Soy abogado, supervisor musical y estoy obsesionado con el helado desde que tengo memoria.
No he dejado mi vida profesional, pero desde hace mas de diez años empezó a crecer una idea que se volvió imposible de ignorar: crear un helado que provocara lo mismo que me ha provocado a mí desde siempre: felicidad instantánea.
Para mí, un helado representa más que un postre: es nostalgia, juego, apapacho. Es el mejor postre del mundo. Una cucharada que puede hacerte sonreír sin pensarlo, transportarte, como a Antón Ego en Ratatouille, a un momento, a un lugar o a una emoción. Busco compartir sabores distintos, con historia, que sorprendan en cada cucharada. Sabores que no existían an México, combinaciones nuevas y también las clásicas, con nuestro toque.
Así nació ÖSOM. No como un plan de negocio, sino como una búsqueda personal. Una mezcla de introspección, crisis de vida, y adicción al helado.
Para prepararme, fui a Nueva Jersey a estudiar en la Ice Cream University (sí, existe), con un tipo que jura haber inventado el sabor cookies & cream (y lo dice con tal convicción, que se la crees). Ahí aprendí la técnica básica y la ciencia detrás de cada sabor.
Luego, en cada oportunidad de viajar, he recorrido heladerías en diferentes países y ciudades. No como turista, sino como peregrino, como un obsesivo aprendiz. Soy el que pide pruebas de todos los sabores, se tarda horas en revisar el menú y recorre toda la vitrina, como en museo, hasta que algún sabor capta su atención.
Durante todos estos años he experimentado, he trabajado en perfeccionar nuestra fórmula, he buscado los mejores ingredientes y solo hizo falta una etapa de planeación de casi diez años para llegar hasta aquí y poder compartir nuestros helados con ustedes.
Nuestros helados están diseñados con la receta americana (estilo Philadelphia, para ser exactos), cremosos y densos, sin yemas de huevo, lo que permite que los sabores se expresen de forma más pura, directa y protagónica. Menos distracciones, más sabor real.
También pensamos en quienes son intolerantes a la lactosa. Desarrollamos una receta de helado vegano que tiene una textura similar, que iremos incorporando al menú, el cual crecerá mes con mes, según lo que el público pida.
Para mí, hacer helado no se trata de fórmulas secretas, sino de usar buenos ingredientes, probar sin miedo y poner el corazón en cada pint. Trabajamos en lotes pequeños, cuidamos cada proceso y elegimos ingredientes que realmente hagan la diferencia, porque el sabor se nota cuando hay intención detrás. Eso es ÖSOM.
Si te acabas un bote en una sentada, te entendemos. Nos pasa todo el tiempo.
